Ya hemos hablado en otras ocasiones acerca del vehículo eléctrico, sin embargo hay un aspecto clave que aún queda pendiente: ¿Está nuestra red y nuestros recursos preparados para soportar cientos de miles o incluso millones de coches cargando a la vez?
1) La clave del futuro pasaría por el V2G (Vehicle-to-Grid), es decir, el coche como batería móvil: – Puede devolver energía a la red. – Equilibra picos. – Reduce necesidad de grandes baterías estacionarias.
2) El reto ahora mismo no es falta de energía, sino la simultaneidad de su demanda. – Si, por ejemplo, muchos usuarios cargamos a la vez (por ejemplo tras el trabajo, por la tarde, se pueden producir picos de demanda críticos. – Riesgo de saturación en baja tensión. – Zonas urbanas, flotas empresariales, o parkings puede que se queden cortos con la potencia contratada.
3) La red debe ser más inteligente – Carga inteligente que reparte potencia según la red. – Tarifas valle para desplazar carga. – Más renovables para carga diurna.
5) ¿Estamos listos? Pues más o menos. Queda trabajo por hacer: – La baja tensión necesita refuerzos en zonas concretas. – Digitalizar centros de transformación. – La infraestructura de recarga pública debe crecer tanto con criterios técnicos como urbanísticos. – Mejorar recarga pública y regular V2G.
En resumen, el coche eléctrico no colapsará la red si cargamos con inteligencia y convertimos al vehículo en un actor energético activo, no solo un consumidor.
Feliz comienzo de 2026: ¿Qué tiene que ver el anime y las grandes infraestructuras eléctricas?
Volvemos en 2026 inspirados en la Cultura Popular: El anime Neon Genesis Evangelion y su famoso episodio 6, donde, para poder derrotar al enemigo, hubo que canalizar toda la energía eléctrica de Japón hacia un único punto, un cañón de positrones que debía detener a Ramiel (uno de los antagonistas, conocidos como «ángeles»). La estrategia se bautizó como Operación Yashima.
Más allá del anime, esta escena supone una de las metáforas más potentes sobre la interconexión eléctrica, la gestión de la demanda y la coordinación de sistemas de potencia. Para lograr algo así en el mundo real, sería necesario un control absoluto de todas las Centrales de generación, distribución y consumo, sincronizando cada subestación, línea de transmisión y transformador del país, para converger en una especie de «batería» que suministrara cerca de 200GW a un dispositivo, hoy por hoy, imposible.
Por comparar con ejemplos cuantificables: UN SOLO disparo de tal cañón, equivaldría a la energía unificada de 180 centrales nucleares, o de –por ejemplo– OCHO presas como la de las Tres Gargantas en China a pleno rendimiento simultáneo.
Lo fascinante es que, tras el terremoto y tsunami de 2011, Japón revivió ese espíritu y la “Operación Yashima” real se (re)convirtió en una campaña ciudadana para reducir el consumo energético y mantener la estabilidad del sistema eléctrico nacional.
De la ficción a la ingeniería. De la pantalla a la red. Hoy, con la distribución de energía, las redes inteligentes y el almacenamiento eléctrico, ese episodio sigue recordándonos una verdad esencial, tanto desde el punto de vista de la infraestructura, como de la necesidad de optimizar nuestros recursos de forma eficiente y sostenida.
Se trata de una subestación transformadora de tensiones 45KV (entrada) y 15 kV (salida). La SET es de tipo interior con las aparamentas de ambos niveles en cabinas metálicas compartimentadas.
La protección y control se ha realizado mediante unos relés de protección con mando integrado, estando situados estos en las mismas cabinas en las posiciones de 15kV, y en armarios de control independientes en las posiciones de 45kV.
El transformador de potencia 45/16kV s 15MVA se ha situado en intemperie, sobre bancada con cubeto de recogida de aceite.
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