Cuando pensamos últimamente en energía renovable, de forma casi unánime nos viene a la mente la fotovoltaica o, de forma más coloquial, las placas solares. Se trata de una excelente opción para aportar nuestra “contribución verde” y desde luego ahorrar en nuestra factura. No obstante conviene tener en cuenta algunos aspectos que iremos desgranando en lo sucesivo.En Gedesel, también proyectamos este tipo de instalaciones, donde el cálculo y puesta en marcha de la mejor opción es parte de nuestra actividad.
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Cero emisiones contaminantes:
Aunque la fabricación de placas y dispositivos no deja des ser un proceso industrial que conlleva cierta cantidad de emisiones, tales procesos están cada vez más optimizados y cada vez más fabricantes e instaladores cuentan con las certificaciones medioambientales más exigentes a fin de reducir el impacto.
La gran ventaja es que, una vez instalada la planta fotovoltaica en su industria o en su hogar, esta es literalmente CERO EMISIONES durante toda su vida útil.
Se estima que, de media, un proyecto con paneles solares en una vivienda familiar fácilmente puede evitar la emisión de 1 tonelada de dióxido de carbono por año a la atmósfera.
Esto, sumado a su facilidad de uso, mantenimiento y larga duración actual (alrededor de unos 25-30 años, hace de la energía fotovoltaica una de las mejores alternativas energéticas en nuestro país, cuya estimación aproximada es de 2.500 horas de sol por año, aumentando el rendimiento de nuestra planta y por tanto, el confort y el ahorro económico.
Feliz comienzo de 2026: ¿Qué tiene que ver el anime y las grandes infraestructuras eléctricas?
Volvemos en 2026 inspirados en la Cultura Popular: El anime Neon Genesis Evangelion y su famoso episodio 6, donde, para poder derrotar al enemigo, hubo que canalizar toda la energía eléctrica de Japón hacia un único punto, un cañón de positrones que debía detener a Ramiel (uno de los antagonistas, conocidos como «ángeles»). La estrategia se bautizó como Operación Yashima.
Más allá del anime, esta escena supone una de las metáforas más potentes sobre la interconexión eléctrica, la gestión de la demanda y la coordinación de sistemas de potencia. Para lograr algo así en el mundo real, sería necesario un control absoluto de todas las Centrales de generación, distribución y consumo, sincronizando cada subestación, línea de transmisión y transformador del país, para converger en una especie de «batería» que suministrara cerca de 200GW a un dispositivo, hoy por hoy, imposible.
Por comparar con ejemplos cuantificables: UN SOLO disparo de tal cañón, equivaldría a la energía unificada de 180 centrales nucleares, o de –por ejemplo– OCHO presas como la de las Tres Gargantas en China a pleno rendimiento simultáneo.
Lo fascinante es que, tras el terremoto y tsunami de 2011, Japón revivió ese espíritu y la “Operación Yashima” real se (re)convirtió en una campaña ciudadana para reducir el consumo energético y mantener la estabilidad del sistema eléctrico nacional.
De la ficción a la ingeniería. De la pantalla a la red. Hoy, con la distribución de energía, las redes inteligentes y el almacenamiento eléctrico, ese episodio sigue recordándonos una verdad esencial, tanto desde el punto de vista de la infraestructura, como de la necesidad de optimizar nuestros recursos de forma eficiente y sostenida.
Se trata de una subestación transformadora de tensiones 45KV (entrada) y 15 kV (salida). La SET es de tipo interior con las aparamentas de ambos niveles en cabinas metálicas compartimentadas.
La protección y control se ha realizado mediante unos relés de protección con mando integrado, estando situados estos en las mismas cabinas en las posiciones de 15kV, y en armarios de control independientes en las posiciones de 45kV.
El transformador de potencia 45/16kV s 15MVA se ha situado en intemperie, sobre bancada con cubeto de recogida de aceite.
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