La carga del vehículo eléctrico implica algunas cuestiones específicas, porque aunque el camino hacia la sostenibilidad es emocionante, no está exento de desafíos.
– La infraestructura: Hoy en día, encontrar estaciones de carga puede ser todo un reto, especialmente en áreas rurales, aunque la red de carga eléctrica está creciendo cada día y pronto habrá más opciones disponibles.
– Velocidad de carga: Hay diferentes niveles de carga, desde las tomas de pared (más lentas) hasta los cargadores de alta velocidad. La velocidad de carga depende de varios factores, como el vehículo y el cargador. A medida que la tecnología avanza, es de esperar que la velocidad de carga siga mejorando.
– Roaming: Algunas veces, cargar tu vehículo eléctrico en una estación de carga de un proveedor diferente puede ser difícil debido a la falta de interoperabilidad. La armonización de los estándares es esencial para simplificar este proceso.
– Tarifas: Las tarifas de carga pueden variar e incluso ser un poco confusas al principio. La práctica y la experiencia enseñan a elegir las opciones más convenientes. Si, además, dispones de placas solares para autoconsumo, la carga resulta más asequible.
Variaciones climáticas: Las bajas temperaturas pueden afectar la eficiencia de la batería y reducir la autonomía. En invierno, es importante planificar tus rutas y la carga de tu vehículo con antelación.
La movilidad eléctrica está en marcha y cada vez más cerca de su implantación a todos los niveles, por ello es importante tener todo esto en cuenta no solo como particulares sino como empresa especializada en energía eléctrica, y sobre todo en #energiahumana.
Feliz comienzo de 2026: ¿Qué tiene que ver el anime y las grandes infraestructuras eléctricas?
Volvemos en 2026 inspirados en la Cultura Popular: El anime Neon Genesis Evangelion y su famoso episodio 6, donde, para poder derrotar al enemigo, hubo que canalizar toda la energía eléctrica de Japón hacia un único punto, un cañón de positrones que debía detener a Ramiel (uno de los antagonistas, conocidos como «ángeles»). La estrategia se bautizó como Operación Yashima.
Más allá del anime, esta escena supone una de las metáforas más potentes sobre la interconexión eléctrica, la gestión de la demanda y la coordinación de sistemas de potencia. Para lograr algo así en el mundo real, sería necesario un control absoluto de todas las Centrales de generación, distribución y consumo, sincronizando cada subestación, línea de transmisión y transformador del país, para converger en una especie de «batería» que suministrara cerca de 200GW a un dispositivo, hoy por hoy, imposible.
Por comparar con ejemplos cuantificables: UN SOLO disparo de tal cañón, equivaldría a la energía unificada de 180 centrales nucleares, o de –por ejemplo– OCHO presas como la de las Tres Gargantas en China a pleno rendimiento simultáneo.
Lo fascinante es que, tras el terremoto y tsunami de 2011, Japón revivió ese espíritu y la “Operación Yashima” real se (re)convirtió en una campaña ciudadana para reducir el consumo energético y mantener la estabilidad del sistema eléctrico nacional.
De la ficción a la ingeniería. De la pantalla a la red. Hoy, con la distribución de energía, las redes inteligentes y el almacenamiento eléctrico, ese episodio sigue recordándonos una verdad esencial, tanto desde el punto de vista de la infraestructura, como de la necesidad de optimizar nuestros recursos de forma eficiente y sostenida.
Se trata de una subestación transformadora de tensiones 45KV (entrada) y 15 kV (salida). La SET es de tipo interior con las aparamentas de ambos niveles en cabinas metálicas compartimentadas.
La protección y control se ha realizado mediante unos relés de protección con mando integrado, estando situados estos en las mismas cabinas en las posiciones de 15kV, y en armarios de control independientes en las posiciones de 45kV.
El transformador de potencia 45/16kV s 15MVA se ha situado en intemperie, sobre bancada con cubeto de recogida de aceite.
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