Tras el estudio de los tres sistemas clave que revelan el funcionamiento del cuerpo humano (genoma, el proteoma y el microbioma), crece ahora el interés en otro sistema que es fundamental para la vida: La red bioeléctrica que hace funcionar a todo organismo, y que se comienza a denominar como “electroma”.
La bioelectricidad es la manera en que las células se comunican entre unas con otras. La línea argumental de las investigaciones en marcha quieren consolidar la idea de que todo movimiento, percepción y pensamiento están controlados por la electricidad que el propio cuerpo produce.
Básicamente, partimos de la premisa de que todo lo que nos rodea, incluyendo nuestro cuerpo, es materia hecha de átomos y éstos, tienen su núcleo que, naturalmente, contiene partículas cargadas positivamente (protones) y partículas sin carga (neutrones).
Mediante el bio-mecanismo llamado SPG o Sodium-Potassium Gate, el potasio cargado negativamente sale de la célula, y los iones de sodio cargados positivamente entran en ella, generándose así una corriente eléctrica de muy bajo voltaje que va trasladándose físicamente de célula en célula, eventualmente generando la acción para la que el supra-órgano en cuestión fue diseñado (los músculos de la pierna en un corredor, o las propias células del cerebro al recordar, por ejemplo.
En definitiva, la electricidad está en la base de toda interacción y por ello, es que en Gedesel acuñamos el término #energiahumana.
Feliz comienzo de 2026: ¿Qué tiene que ver el anime y las grandes infraestructuras eléctricas?
Volvemos en 2026 inspirados en la Cultura Popular: El anime Neon Genesis Evangelion y su famoso episodio 6, donde, para poder derrotar al enemigo, hubo que canalizar toda la energía eléctrica de Japón hacia un único punto, un cañón de positrones que debía detener a Ramiel (uno de los antagonistas, conocidos como «ángeles»). La estrategia se bautizó como Operación Yashima.
Más allá del anime, esta escena supone una de las metáforas más potentes sobre la interconexión eléctrica, la gestión de la demanda y la coordinación de sistemas de potencia. Para lograr algo así en el mundo real, sería necesario un control absoluto de todas las Centrales de generación, distribución y consumo, sincronizando cada subestación, línea de transmisión y transformador del país, para converger en una especie de «batería» que suministrara cerca de 200GW a un dispositivo, hoy por hoy, imposible.
Por comparar con ejemplos cuantificables: UN SOLO disparo de tal cañón, equivaldría a la energía unificada de 180 centrales nucleares, o de –por ejemplo– OCHO presas como la de las Tres Gargantas en China a pleno rendimiento simultáneo.
Lo fascinante es que, tras el terremoto y tsunami de 2011, Japón revivió ese espíritu y la “Operación Yashima” real se (re)convirtió en una campaña ciudadana para reducir el consumo energético y mantener la estabilidad del sistema eléctrico nacional.
De la ficción a la ingeniería. De la pantalla a la red. Hoy, con la distribución de energía, las redes inteligentes y el almacenamiento eléctrico, ese episodio sigue recordándonos una verdad esencial, tanto desde el punto de vista de la infraestructura, como de la necesidad de optimizar nuestros recursos de forma eficiente y sostenida.
Se trata de una subestación transformadora de tensiones 45KV (entrada) y 15 kV (salida). La SET es de tipo interior con las aparamentas de ambos niveles en cabinas metálicas compartimentadas.
La protección y control se ha realizado mediante unos relés de protección con mando integrado, estando situados estos en las mismas cabinas en las posiciones de 15kV, y en armarios de control independientes en las posiciones de 45kV.
El transformador de potencia 45/16kV s 15MVA se ha situado en intemperie, sobre bancada con cubeto de recogida de aceite.
Comentarios recientes