Feliz comienzo de 2026: ¿Qué tiene que ver el anime y las grandes infraestructuras eléctricas?
Volvemos en 2026 inspirados en la Cultura Popular: El anime Neon Genesis Evangelion y su famoso episodio 6, donde, para poder derrotar al enemigo, hubo que canalizar toda la energía eléctrica de Japón hacia un único punto, un cañón de positrones que debía detener a Ramiel (uno de los antagonistas, conocidos como «ángeles»). La estrategia se bautizó como Operación Yashima.
Más allá del anime, esta escena supone una de las metáforas más potentes sobre la interconexión eléctrica, la gestión de la demanda y la coordinación de sistemas de potencia. Para lograr algo así en el mundo real, sería necesario un control absoluto de todas las Centrales de generación, distribución y consumo, sincronizando cada subestación, línea de transmisión y transformador del país, para converger en una especie de «batería» que suministrara cerca de 200GW a un dispositivo, hoy por hoy, imposible.
Por comparar con ejemplos cuantificables: UN SOLO disparo de tal cañón, equivaldría a la energía unificada de 180 centrales nucleares, o de –por ejemplo– OCHO presas como la de las Tres Gargantas en China a pleno rendimiento simultáneo.
Lo fascinante es que, tras el terremoto y tsunami de 2011, Japón revivió ese espíritu y la “Operación Yashima” real se (re)convirtió en una campaña ciudadana para reducir el consumo energético y mantener la estabilidad del sistema eléctrico nacional.
De la ficción a la ingeniería. De la pantalla a la red. Hoy, con la distribución de energía, las redes inteligentes y el almacenamiento eléctrico, ese episodio sigue recordándonos una verdad esencial, tanto desde el punto de vista de la infraestructura, como de la necesidad de optimizar nuestros recursos de forma eficiente y sostenida.
Un encuentro orientado a alumnos de Bachillerato, ESO y Formación Profesional, que reunió a numerosos estudiantes con inquietud por definir su camino académico y laboral.
A lo largo de la jornada se desarrollaron exposiciones, charlas y talleres impartidos por distintas empresas, generando un entorno de aprendizaje práctico y cercano a la realidad actual del mercado de trabajo. Por nuestro ámbito de actividad, contactamos mayoritariamente con alumnos de:
– Instalaciones eléctricas y automáticas – Automatización y robótica industrial – Mantenimiento electromecánico
La jornada destacó por el alto nivel de motivación, curiosidad y actitud proactiva de los estudiantes. Su interés por conocer el entorno empresarial, comprender las exigencias del mundo laboral y explorar las diferentes salidas profesionales evidenció valores clave como el esfuerzo, la responsabilidad y el compromiso con su futuro.
Para los estudiantes, este tipo de iniciativas representan una oportunidad clave para acercarse al tejido empresarial, resolver dudas, orientar su formación y comenzar a visualizar su desarrollo profesional. Para las empresas, suponen un espacio estratégico de conexión directa con el talento joven, permitiendo compartir experiencia, conocer nuevas generaciones y detectar perfiles con alto potencial.
Así, las Jornadas Talento y Futuro Profesional se consolidan como un punto de encuentro y de de mutuo beneficio entre formación y empresa, alineando conocimiento, vocación y necesidades reales del mercado laboral, para construir un futuro más sólido, cercano y alineado con las necesidades reales del exigente mercado actual.
¿Y si pudiéramos usar los Data Centers como medio de calentamiento de agua?
Un centro de datos puede consumir tanta electricidad como un barrio entero, pero también genera una enorme cantidad de calor residual. Ese calor, que antes se expulsaba al exterior, hoy empieza a aprovecharse para algo increíble: Calentar piscinas y edificios públicos.
Esto ya ocurre en varias ciudades europeas, donde los servidores funcionan como una “caldera digital”. ¿Cómo es posible? Los servidores trabajan a alta densidad energética y su calor se transfiere al circuito de calefacción por medio de un intercambiador. La piscina o edificio aprovecha esa energía sin coste adicional.
La ventaja real reside en la factura energética municipal, pues se mejora la eficiencia del data center (hay menos disipación), disminuye emisiones y se crea un sistema de energía circular donde prácticamente nada se pierde.
Un ejemplo práctico: Una piscina municipal puede necesitar agua a unos 27–28 ºC. Los servidores liberan agua a entre 35–45 ºC y esa temperatura encaja perfectamente para el servicio que necesitamos.
Así, los data centers, pueden dejar de ser solo enromes consumidores de energía para convertirse en proveedores de calor útil para la comunidad.
Una idea simple con un impacto enorme en sostenibilidad.
Ya hemos hablado en otras ocasiones acerca del vehículo eléctrico, sin embargo hay un aspecto clave que aún queda pendiente: ¿Está nuestra red y nuestros recursos preparados para soportar cientos de miles o incluso millones de coches cargando a la vez?
1) La clave del futuro pasaría por el V2G (Vehicle-to-Grid), es decir, el coche como batería móvil: – Puede devolver energía a la red. – Equilibra picos. – Reduce necesidad de grandes baterías estacionarias.
2) El reto ahora mismo no es falta de energía, sino la simultaneidad de su demanda. – Si, por ejemplo, muchos usuarios cargamos a la vez (por ejemplo tras el trabajo, por la tarde, se pueden producir picos de demanda críticos. – Riesgo de saturación en baja tensión. – Zonas urbanas, flotas empresariales, o parkings puede que se queden cortos con la potencia contratada.
3) La red debe ser más inteligente – Carga inteligente que reparte potencia según la red. – Tarifas valle para desplazar carga. – Más renovables para carga diurna.
5) ¿Estamos listos? Pues más o menos. Queda trabajo por hacer: – La baja tensión necesita refuerzos en zonas concretas. – Digitalizar centros de transformación. – La infraestructura de recarga pública debe crecer tanto con criterios técnicos como urbanísticos. – Mejorar recarga pública y regular V2G.
En resumen, el coche eléctrico no colapsará la red si cargamos con inteligencia y convertimos al vehículo en un actor energético activo, no solo un consumidor.
¿Alguna vez te preguntaste porqué tus altavoces emitían una “señal” justo antes de que sonara tu teléfono móvil? ¡Era como si pudiesen detectarlos!
Se trata de un fenómeno conocido como Compatibilidad Electromagnética (CEM), que es la disciplina que garantiza que los sistemas eléctricos convivan sin interferirse.
Un ejemplo sencillo y memorable es aquel zumbido que emitían los altavoces cuando un teléfono móvil, todavía en redes GSM, estaba a punto de recibir una llamada. Los pulsos de alta potencia se acoplaban a cables y amplificadores poco apantallados, generando ese patrón sonoro tan característico.
En el entorno industrial ocurre lo mismo, pero con consecuencias mayores. Variadores, inversores fotovoltaicos, motores, PLC, sensores y sistemas de control pueden verse afectados por perturbaciones electromagnéticas si no se cuidan blindajes, filtrados y puestas a tierra. Con la creciente presencia de movilidad eléctrica, almacenamiento energético e inteligencia artificial, la CEM se convierte en una pieza esencial para la fiabilidad operativa.
La realidad es clara: si un móvil podía alterar unos altavoces domésticos, una instalación mal diseñada puede comprometer toda una planta.
Esta semana hemos acompañado a dos de nuestros socios estratégicos, Boxis y Eurocontainer, en Data Centre World Madrid, la feria en la que se presentan los principales progresos en innovación tecnológica, sostenibilidad y soluciones para centros de datos.
Allí se han presentado las últimas ofertas en modularidad orientada a albergar sistemas de gestión de datos, además de otras soluciones destinadas a la gestión y distribución de energía, telecomunicaciones o movilidad.
Nuestra presencia allí refuerza nuestro compromiso con el desarrollo de infraestructuras inteligentes, capaces de optimizar el consumo eléctrico, mejorar la calidad de la energía y adaptarse a los nuevos desafíos de la industria.
La feria ha sido un punto de encuentro clave para generar sinergias, compartir conocimiento y proyectar el futuro del sector energético hacia un horizonte más digital, conectado y eficaz.
Hoy queremos aportar nuestra visión sobre la Prevención y la Seguridad en el trabajo.
En el sector eléctrico, cada decisión cuenta: Cada instalación, mantenimiento, diagnóstico… tiene un impacto directo en la continuidad del servicio, en la eficiencia operativa y, sobre todo, en la vida de las personas que lo hacen posible.
Por eso en Gedesel no entendemos nuestro trabajo solo como una prestación técnica. Para nosotros, formar es capacitar a profesionales con criterio, con conocimiento actualizado y con visión de futuro. Prevenir es anticiparnos a los riesgos, integrar la seguridad desde el diseño hasta la ejecución. Y proteger es un principio innegociable en cada servicio que prestamos.
Desde instalaciones eléctricas en baja tensión hasta la operativa en subestaciones de alta tensión. Desde grandes infraestructuras y entornos críticos, centros de energía solar hasta la distribución eléctrica en centros de datos, todo lo que hacemos comparte el mismo criterio de fondo: trabajar bien, trabajar seguro, trabajar con sentido.
En Gedesel, la base de nuestra Cultura como empresa es la seguridad de las personas, pues al final del día, la energía más poderosa es la humana.
La inteligencia artificial no solo genera conocimiento, también consume muchísima energía. Cada modelo, cada entrenamiento y cada consulta mueven kilovatios por todo el planeta.
1) IA = electricidad en estado puro Los centros de datos que la hacen posible funcionan sin descanso: servidores, refrigeración, redes, almacenamiento.El entrenamiento de un modelo avanzado puede consumir la energía de cientos de hogares. Por eso, las grandes tecnológicas buscan ubicarse cerca de fuentes renovables y energía barata.
2) Impacto directo en la red eléctrica La IA se convierte en una nueva base de carga: necesita suministro constante y de calidad. Se dispara la demanda de energía estable, almacenamiento y sistemas de refrigeración eficientes. La “electricidad digital” también necesita buena calidad: armónicos, reactiva y microcortes pueden generar fallos costosos.
3) Efectos sobre la economía global La IA impulsa productividad aunque también eleva costes energéticos. Los países con energía limpia y asequible atraerán más inversión en IA. La energía, de nuevo, marca la competitividad global.
La revolución de la IA no solo es estratégica, on incluso de mentalidad o tecnológica. Es también eléctrica. Y su sostenibilidad dependerá de cómo gestionemos la energía que la alimenta.
Un gemelo digital es la réplica virtual, conectada a datos reales, de una instalación eléctrica. Permite diseñar, probar y operar la planta “en pantalla” antes y durante su vida útil, con decisiones más rápidas y menos riesgo.
¿Cómo funciona en la práctica? – Captura de datos OT: medidores, IEDs de subestación, protecciones, sensores, etc. – Modelo eléctrico: esquema unifilar, parámetros en transformadores, líneas, variadores, inversores, almacenamiento… – Motor de simulación: flujos de carga, cortocircuitos, coordinación de protecciones, armónicos y calidad de energía. – Capa analítica/IA: predicción de fallos, alertas basadas en anomalías. – Integración: SCADA/DCS/EMS/BMS para sincronizar estado real y virtual en tiempo (casi) real.
Casos de uso de alto impacto – Diseño y “puesta en marcha virtual”: validar selectividad de protecciones, ajuste de relés y capacidad de cuadros previo puesta en marcha. – Sandbox seguro para ensayar maniobras, islas, arranques de grandes motores o cambios de topología. – Power Quality: identificar fuentes de armónicos, evaluar filtros y compensación reactiva sin parar la planta. – Renovables y almacenamiento: dimensionar baterías, gestion picos de carga, maximizar autoconsumo. – Formación y seguridad: entrenamiento de operadores y protocolos de contingencia con escenarios realistas.
Beneficios medibles – Reducción de paradas no planificadas y del tiempo medio de diagnóstico. – Mejora de la calidad de la energía y de la vida útil de activos. – Trazabilidad técnica y documentación “viva” para auditorías y normativa. – Menor riesgo en maniobras críticas y modificaciones.
Un gemelo digital no es solo un software: es un método continuo para decidir mejor, mantener mejor y operar con más seguridad.
Las instalaciones industriales modernas dependen cada vez más de equipos electrónicos sensibles. Un voltaje estable ya no basta; hace falta calidad de la energía (Power Quality) para evitar pérdidas, paradas y sobrecostes.
¿Qué entendemos por Power Quality?
– Tensión dentro de límites: variaciones ± 5 % pueden disparar alarmas o dañar convertidores. – Distorsión armónica: la electrónica de potencia genera armónicos que recalientan transformadores y cables. – Flicker y microcortes: pequeñas caídas de tensión que provocan reinicios en PLCs, routers y servidores. – Desbalance de fases: en sistemas trifásicos reduce la vida de motores y eleva consumo. – Transitorios y picos: impulsos de μs que queman fuentes y protecciones si no hay filtrado.
Costes invisibles, impacto real:
– Paradas de línea, rechazos de producto, reinicios de variadores. – Sobrecalentamientos que aceleran la degradación de aislamientos. – Penalizaciones contractuales cuando la planta devuelve distorsiones a red. – Incremento del consumo: un 2 %-5 % por corriente reactiva o armónica no compensada.
Cómo se controla la calidad de la energía:
– Auditorías y monitorización: analizadores permanentes registran THD, flicker y eventos de microsegundos. – Filtros armónicos y APQ: reactores o filtros activos que eliminan distorsión. – Bancos de condensadores automáticos: compensan factor de potencia y estabilizan tensión. – UPS y sistemas dinámicos de soporte: protegen cargas críticas ante transitorios o huecos. – Diseño correcto de tierras y mallados: reduce corrientes de fuga y EMI.
Tendencia: Power Quality + Digitalización:
La industria 4.0 exige datos limpios y energía “limpia”. Plataformas con IA ya correlacionan eventos eléctricos con paradas, optimizando tanto la producción como las intervenciones de mantenimiento. Garantizar una buena calidad de la energía es proteger la productividad, la vida útil de los activos y la sostenibilidad de la operación.